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Estrategia de contenidos: 7 Tips infalibles para acertar

   

¿Quieres que tus contenidos sean relevantes? Aquí tienes unas cuantas pistas para que las tengas en cuenta antes de ponerte a redactar. No olvidemos nuestro objetivo: obtener conversiones.

Fernando Jofre Redactor Senior

¿Quieres que tus contenidos sean relevantes? Aquí tienes unas cuantas pistas para que las tengas en cuenta antes de ponerte a redactar. No olvidemos nuestro objetivo: obtener conversiones.

 

7 estrategias de marketing de contenidos

Hoy está de moda decir que el contenido es el Rey del marketing. Y, sobre todo, es la verdadera palanca de las iniciativas en Internet. Si no lo es directamente para tus clientes (que lo es), por supuesto es importante para nuestro amigo Google y para su motor de indexación. Si nuestro contenido es bueno y de calidad, será visitado, referenciado y difundido a diestro y siniestro. Y eso a Google le encanta y nos favorecerá en nuestro posicionamiento orgánico.

Al fin y al cabo, el Marketing de Contenidos trata de desarrollar, publicar y compartir contenidos que sean interesantes para tu buyer persona. Que, en cristiano, viene a ser el perfil de tu cliente objetivo. Ya sea para incorporarlo a tu cartera de clientes o para fidelizarle si ya forma parte de ella.

Pasemos entonces a identificar las siete ideas principales a tener en cuenta antes de ponernos a redactar y ejecutar una estrategia de Content Marketing:

 

Identificar el buyer persona

Cuando te encargan textos de cualquier tipo y formato, más allá de indicar la temática y el formato/extensión, resulta fundamental aclarar la audiencia a la que nos estamos dirigiendo.

Debemos tener bien claro si nuestro marketing es B2B o B2C, y segmentar adecuadamente nuestra audiencia para no errar el tiro. Si me dirijo a cliente final o a canal de distribución, por establecer una primera diferenciación.

Y ya más concretamente, a qué tipo de lector específico… si al gerente de la empresa, al comercial que tiene como foco el desarrollo de negocio, al técnico (a qué perfil de técnico, puestos a afinar), al director financiero, al empleado de la compañía, al prescriptor, o al cliente final. De ello va a depender cómo modulo mi lenguaje, la manera de expresarme, el nivel “técnico” del contenido, o el foco en unas determinadas características que tenga el producto o servicio sobre el que trata el contenido.

 

Despertar el interés

Fundamental, si quieres que la lectura vaya más allá de los primeros párrafos. Debemos reflexionar sobre qué contenido puede tener valor para nuestro target.

Unas veces será incluir información de su contexto, que bien puedan ser referenciando noticias, estudios o encuestas que refuercen el interés social o empresarial sobre una determinada materia…

Este interés por supuesto puede centrarse identificando una problemática que afecte a tu buyer persona. Se trata de resolver una necesidad personal o profesional de nuestro público objetivo.

 

Hablar su mismo lenguaje

El lector no se fiará de nosotros si empleamos términos que no tengan que ver con su escenario habitual. Eso enlaza con la idea de ser fáciles de entender. Tampoco hay que pasarse con los tecnicismos y no caer en la pedantería.

Y no sólo eso, demostrar con el uso del lenguaje que la temática que se aborda se hace como verdadero experto en la materia. En el tema específico que hayamos elegido.

 

Ser original

Ufff, qué difícil es esto cuando a todos los niveles se copian y pegan contenidos. Y encima no pasa nada de nada… Al menos nadie dimite. Si no se es original, al menos que el enfoque se lleve a cabo de manera novedosa.

 

Resultar útil

No olvidemos este concepto. Y eso enlaza con la idea anterior de resolver necesidades. La utilidad al final consistirá en identificar problemas y aportar soluciones. O al menos dar pistas para que nuestro lector esté más cerca de resolver su necesidad.

 

Favorecer la interacción

Al final, el objetivo de nuestros materiales no es otro que establecer relación con nuestros lectores. Y aquí es importantísimo tener claro el formato de destino: un post para un blog (ojo que cada canal tiene su misterio… no es lo mismo que un contenido para tu blog personal o corporativo, que para LinkedIn), email, un ebook, una infografía, un caso de éxito, un guion para video, etc.

Y eso se puede conseguir dentro o fuera del documento. Desde dentro, invitándole a intervenir (si es un post con un hilo de conversación) o a compartirlo (si es una inserción en RRSS). Y desde fuera, con una landing dotada de un formulario que sea preciso rellenar para acceder a nuestro contenido de valor.

 

Finalmente…

Dejo para el final otro asunto que no debería comentarse… que es el de las faltas de ortografía o errores de sintaxis. Cuesta creer que con la cantidad de herramientas correctoras que tenemos a nuestro alcance, estos fallos se sigan cometiendo. En fin… que cuando esto sucede, no deja en buen lugar ni al redactor ni a toda la cadena que debería haber hasta que el texto llega a su buyer persona. Dependiendo de la gravedad, puede traducirse en indiferencia, una sonrisa, o el mismísimo abandono.

Ya sabes, si este contenido te ha resultado útil, compártelo y comenta. Y si quieres seguir produndizando en el marketing de contenidos, puedes leer estos artículos:

Fernando Jofre

Consultor Tecnológico, Redactor Senior y Periodista en Indi Marketers

optimización Creación de contenido content marketing Marketing de contenidos Plan de contenidos

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