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Cómo mejorar la productividad de los empleados

   

Unas adecuadas condiciones laborales redundarán de forma natural en una mayor productividad de la empresa, pero aunque en la teoría este concepto pueda parecer claro, no siempre resulta evidente el modo de plasmarlo en hechos reales. Cada sector, empresa, modelo de negocio, equipo directivo y empleados forman un complejo mecanismo que hay que saber engrasar y orientar para cumplir con los objetivos deseados.

Nico Velasquez

Unas adecuadas condiciones laborales redundarán de forma natural en una mayor productividad de la empresa, pero aunque en la teoría este concepto pueda parecer claro, no siempre resulta evidente el modo de plasmarlo en hechos reales. Cada sector, empresa, modelo de negocio, equipo directivo y empleados forman un complejo mecanismo que hay que saber engrasar y orientar para cumplir con los objetivos deseados.

Decisiones bien orientadas y correctamente implementadas pueden generar unos efectos sorprendentes, de forma natural, forjando una inercia positiva que impactará directamente en la productividad de la empresa. Y no siempre suponen un gran desembolso económico.

El correcto enfoque y análisis de la situación facilitará entender las causas de un rendimiento bajo y facilitará descubrir las posibles vías por las que optar. Un trabajador contento (y esto no solo se circunscribe al aspecto económico) tiene muchas más probabilidades de derivar en un factor de productividad positivo y convertirse en todo un embajador de tu marca.

De este modo, aspectos como la confianza para la toma de decisiones (evitando centralizarlas), acercar los espacios físicos que tradicionalmente separaban las oficinas de los jefes y empleados (para transmitir una sensación de cercanía y equilibrio), al igual que ofrecer beneficios (no siempre económicos) o incentivar de mecanismos que fomenten la flexibilidad laboral, están cada vez más en boga.

Todos estos factores correctamente implementados consiguen fomentar la sensación de pertenencia a la compañía, que así demuestra su preocupación por el empleado y sus circunstancias. Esto madura en respuesta una empatía que potencia el sentimiento de pertenencia a un grupo, a un pseudo clan que busca un fin común positivo. Con todo ello se debe valorar al capital humano no solo como instrumento, sino como miembro valioso, colaborador y, además, partícipe directo del éxito global. Al fin y al cabo es el recurso más valioso de la empresa.

 

Cuatro aspectos para mejorar la productividad:

Formación

Un empleado que esté formado y al día, por ejemplo en las nuevas tecnologías o en idiomas, siempre será un valor añadido para la empresa, por lo que ambos saldrán beneficiados.

Asentar conocimientos ya adquiridos para poder sacarles el máximo partido o formar desde cero, son aspectos que luego se podrán aprovechar en el entorno empresarial. Motivará en el trabajo, para desarrollar las habilidades con las que realizar las tareas de forma más eficaz y eficiente. Y le dará a la empresa una ventaja competitiva en el sector.

Acercamiento

La burocracia de algunas empresas resulta un lastre contra el que es difícil luchar. Agilizar la comunicación tanto entre los empleados como con las estructuras de poder en forma de reuniones de corta duración, por ejemplo, es una estrategia que puede tener un impacto muy positivo.

Lo mismo sucede con los mecanismos internos si se planifican correctamente. De no hacerse bien, es fácil que en la búsqueda de la optimización se termine cayendo en justo lo contrario.

Motivación

Sin duda este es uno de los aspectos clave, pero donde también es más difícil acertar, debido a la gran diversidad de perfiles empresariales y laborales.

Se busca involucrar al empleado emocional y mentalmente. Empezar por hacer que su voz se oiga y darle reconocimiento son, sin duda, buenos puntos de partida.

Hay que lograr que el empleado entienda que sus tareas no se circunscriben a su escritorio o despacho, sino que forman parte importante de todo el proceso, y que su correcto cumplimiento beneficiará a todos, incluido él mismo.

Una actitud positiva o actividades que recalquen y potencien el aspecto humano (como celebraciones, actividades en grupo, etc.) acercarán el objetivo de una mejor planificación y calidad de trabajo, para hacer realidad los objetivos estratégicos.

Comunicación

Estamos en la era de la comunicación, y no faltan herramientas para sacarle partido. Una buena política interna a la hora de elegir la solución adecuada (tanto para la comunicación interna como externa) será un factor decisivo para potenciar una buena estrategia de productividad.

Se facilita así la organización de trabajo para coordinar todas las tareas y a la postre se mejora el clima laboral. Todo ello dentro de un entorno que facilita la comunicación directa, incluso remota. El sistema tiende a evolucionar hacia un modelo que permite participar de comunidades al más puro estilo de una red social, como es el caso por ejemplo de la red social corporativa Yammer de Microsoft.

 

Nicolás Velásquez

Especialista en proyectos web

visión de empresa reflexiones

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